Ciudadanos de un lugar llamado ATIEMPO

Compartir y convivir con la diversidad deja de ser algo abstracto y se concreta como una actividad más tangible, casi cotidiana. Por muchos motivos nuestros barrios se han llenado de vecinos no ya de diferentes pueblos, ciudades o regiones sino de gente cuyo origen está a miles de kilómetros, en otros países o continentes, con culturas y tradiciones diversas.

Es entonces momento para abrir las puertas y los brazos para acoger y adaptarse a lo distinto, quizá sin darnos cuenta lo hagamos a diario en Almería. Actividades como la del pasado sábado, 21 de marzo, promovida por la Asociación Atiempo, invitan a tomar conciencia y ser partícipes de todo ello.

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Como cada año por estas fechas, se invitó a las familias de los menores a compartir un espacio para poner en común costumbres y pensamientos. Uno de los objetivos es romper barreras recurrentes, como la del idioma o la del desconocimiento de lo diferente. Para ello se insta a todos estos familiares y jóvenes a preparar platos típicos de sus lugares de origen destinados a ser compartidos con el resto.

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En esta ocasión el lema central del encuentro fue “Todos somos Ciudadanos del Mundo”. En concreto, el mensaje que se quiso lanzar desde la asociación es que compartimos esa identidad y siempre debe estar presente el espíritu de convivencia. Se recibió a cada familia a mediodía con un folleto informativo y a la vez a modo de recordatorio de la actividad. Asimismo, recibieron una frase sobre la diversidad, el respeto o la tolerancia que luego sería leída por cada niño o niña.

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Ellos mismos o sus familiares fueron los encargados de presentarse, hablar un poco de sus lugares de origen y también de los platos que querían compartir. Así, puesto que la asociación incluye a casi cien familias, de las cuales más de la mitad son inmigrantes, las decenas de asistentes al encuentro tuvieron la oportunidad de degustar comidas tradicionales del mundo árabe (Marruecos, Argelia, Irak..), como el cuscús, sin olvidar el té o los postres, que también los hubo típicos de Rumanía o Bulgaria.

No faltaron las empanadas criollas de ternera típicas de Argentina, comida peruana ni por supuesto nuestras tradicionales carnes de pollo o conejo, tortillas o ensaladilla rusa. Los más pequeños fueron los primeros en terminar de comer y se encargaron de completar un mural encabezado con el lema Ciudadanos del Mundo, en el que añadieron frases o dibujos que este encuentro les sugería.

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Balance positivo de esta ya tradicional actividad de la Asociación Atiempo, centrada en la inclusión del individuo en la colectividad y en mejorar la realidad que nos rodea, con especial incidencia en el barrio de Los Ángeles, entorno en el que convivimos a diario diferentes personas de diferentes lugares de origen pero todos con una característica común: somos ciudadanos del mundo.